Las organizaciones enjambre

Hoy surgen organizaciones que antes eran impensables. Estan apareciendo porque, cada vez más, los productos por los que pagamos y la materia prima con la que trabajamos son intangibles, y porque existe una red cada vez más ubicua que permite el acceso de todos a esa información de una forma muy sencilla. Antes no eran posibles movimientos como el que desarrolló Linux, un producto libre y de código abierto, u organizaciones como Anonymous. Todas ellas son asociaciones donde enormes cantidades de voluntarios, dispersos y con una estructura mínima, consiguen resultados que hasta no hace mucho solo lograban organizaciones con una burocracia y una jerarquía complejas.

Me pregunto hasta qué punto la cultura y las técnicas que usan este tipo de nuevas organizaciones son trasladables a otras más tradicionales. ¿Hasta qué punto una empresa puede aprender de estas experiencias? Yo creo que todos tenemos mucho que aprender y que descubrir, el mundo en el que vivían nuestros padres está desapareciendo y las reglas del juego dentro de las organizaciones se están volviendo a reescribir.

Hay libros que ayudan a descubrir esas reglas y hace una semana se publicó uno titulado Swarmwise en el que Rick Falkvinge fundador del Partido Pirata sueco explica de forma práctica como esa organización consigue sus objetivos sacando partido de esta sociedad interconectada en donde lo valioso está en nuestra cabeza, no pesa nada, se transmite de forma instantánea y se copia sin coste: las ideas.

Falkvinge describe su partido como una organización enjambre (swarm). Comenta que una organización de este tipo es un esfuerzo colaborativo y descentralizado de voluntarios que visto desde fuera aparenta ser una organización tradicional y jerárquica. La clave de los enjambres está en la cantidad de personas, de una forma que antes de la red no era posible, trabajando al unísono como los enjambres de hormigas en las selvas tropicales. Lo que diferencia a estas organizaciones de las tradicionales es la rapidez con la que actúan y sus mínimos costes de operación.

Un punto muy interesante es que señala que todas las organizaciones swarm no son iguales. Redes descentralizadas de personas como Anonymous o el 15M en España comparten valores pero no una dirección y un método, son organizaciones que triunfan solo en proyectos y acciones limitadas. Cuando los métodos de inclusión habituales en Internet se combinan con un liderazgo fuerte se pueden conseguir resultados mucho más importantes. Y es que según su experiencia para conseguir objetivos a largo plazo es necesaria cierta estructura, cierta jerarquía, sin esta estructura básica, sin un núcleo suficiente en la organización solo se pueden conseguir objetivos a corto plazo.

El liderazgo en un enjambre es algo muy especial. El fundador del enjambre parte de una idea lo suficientemente potente y atractiva como para que la gente quiera unirse a ella con entusiasmo. Una idea, una “historia”, creíble, tangible, épica (lo que se va a hacer es extraordinario) e inclusiva (abierta a la participación de todos). No hacen falta campañas de marketing, ni publicidad para iniciar un enjambre, cuando la idea es poderosa el boca a boca hace todo el trabajo.

La única manera de liderar un enjambre es inspirando a las personas a ir a donde tú quieras que vayan. No vale tratar de mantener el control de los mensajes, hay que delegar autoridad hasta el punto de que casi cualquiera puede tomar una decisión en nombre de toda la organización. Y esto en todos los niveles. Como comenta el autor si quieres liderazgo en un enjambre solo tienes que levantarte y decir “Voy a hacer X porque pienso que con eso conseguiremos Y. Cualquiera que se quiera unir es más que bienvenido”. Junto a otras cualidades tradicionales el líder se caracteriza porque es capaz de crear un sueño acerca del futuro, una historia contagiosa que se transmite por el enjambre y que permite resolver conflictos y coordinar a las personas sin burocracia. Una idea “fundacional” y sencilla acaba traduciéndose en múltiples historias alineadas en los diferentes grupos.

Y todo funciona además porque un enjambre es fundamentalmente abierto y transparente, a partir de una lista pública de tareas se anima a las personas a hacerse cargo de ellas. El foco está puesto en lo que la gente puede hacer, no en lo que no puede o tiene que hacer. A partir de un gusto o una capacidad cualquiera puede encargarse de algo sin pedir permiso. No hay procesos de selección. En estas organizaciones se puede producir duplicidad en el trabajo, distintos grupos trabajando en las mismas cosas, pero el resultado serán distintas soluciones que se prueban en paralelo y el enjambre aprende rápido que solución funciona y cual no. El flujo de trabajo es un proceso de prueba y error que evoluciona de forma iterativa.

Ya veis y esto solo leyendo los dos primeros capítulos. Mucho de los valores y las técnicas del agilismo, desde el desarrollo agile, al emprendimiento lean está influido por estas y otras experiencias, son sus primeras “traducciones” al mundo de la empresa. Lo fascinante de este tipo de libros es que puedes beber directamente de la fuente. Los cambios que transforman la sociedad vienen en oleadas, como en la película “A Sound Of Thunder”, con cada ola que pasa nuestro entorno cambia un poco más. La ola del agilismo nos está transformando en estos momentos. La siguiente ola ya se ve a lo lejos y con ella los cambios serán aún más profundos.

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